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El huracán “Vélez” alcanza el grado 8 |
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Lamentable el terremoto ocurrido en Chile de 8,5 grados, el cual dejó cientos de muertos y damnificados a su paso, pero gracias a Dios contamos con el mesías de poncho y carriel que con su presencia y mano dura puede intervenir y ayudar a los hermanos chilenos a superar este suceso que enluta al mundo.Nadie más que los colombianos hemos sentido en carne propia qué es tener durante largos años acontecimientos tan terribles que ni la misma naturaleza con su fuerza sería capaz de propiciar. Me refiero al ciclón Vélez, el cual en sus inicios se pronunciaba como promotor de las peores catástrofes en la historia del país, los opositores pronosticaron tiempos nublados, con lluvias de plomo, problemas aislados, con probabilidades de sequias y movimientos de suelos.El ciclón Vélez, empezó en Antioquia a (Convivir) con un pueblo agobiado por movimientos inestable, que necesitaban rápidamente un héroe con la fuerza de un ciclón que removiera en poco tiempo las fuerzas sectorizadas. Fue así como se aprovechó el momento para conformar un equipo de trabajo que pudiera tomarse el país con mayor facilidad, entonces un movimiento Único se manifestó.El ciclón Vélez continúo con su expansión por toda Colombia, llegando a ocupar con toda su violencia el territorio por completo. Fue en ese momento donde ya la vida de los compatriotas se transformó, pues la seguridad que ofrecía el ciclón era mínima y la democracia ya no existía en un país de movimientos. Por el lado derecho, por el lado izquierdo, por el centro, mejor dicho por todos lados ocasionando cambios radicales. Vale aclarar que en la medida que el ciclón ganó tiempo como gestor de catástrofes, su grado de agresividad aumentaba logrando posicionarse con 8 grados de fuerza agrediendo incluso a países vecinos, caso de Ecuador, que se vio afectado a causa de un chaparrón inesperado que ni los mismos Reyes hubieran imaginado.Afectados por las lluvias de plomo, los ciudadanos marcharon |
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Cinco de la tarde, hora acordada para la reunión. En la cafetería sólo se escucha rodar las hojas que el viento tumbó de los árboles y los gritos del grupo de scouts que juegan en la manga. El reloj marca las cinco y cinco. Con el pasar de los minutos van llegando los citados de acuerdo a su sentido de puntualidad. Andrea, Marelbis, Sindy, Carlos Adrián, Kelly, Liliana, Robin, y ¿Dónde está Diana? Debe estar por llegar, dice alguien con expectativa. Lo que no se vendió, no se vendió. Viviana cierra la cafetería y se despide de los presentes. Antes, Andrea compró unas galleticas de avena como para endulzar la espera. El reloj sigue corriendo y sin piedad marca las cinco y cuarenta y tres de esa tarde de sábado. Maria Andrea llega dos minutos después un poco agitada y con unas gotas de sudor en la frente que delatan la prisa. ¿A Ver pues el tintico? Pregunta. ¡No ves que la cafetería está cerrada! Le dice Sindy. En medio de la preocupación por algunas tareas sin realizar, risas van y risas vienen. Diana llega con su hijo Federico y dice Cómo habré llegado de tarde que Maria Andrea llegó primero que yo. El comentario es celebrado por todos con unas risas más. La reunión comienza.
Sindy y Kelly, la crónica de los paleros. Edwin, las noticias y la agenda cultural. Andrea, la historia de Zamora. Maria Andrea, el foto-reportaje y algunas historias rayadas. Marelbis y Liliana, la palabra del mes. Diana, la editorial. Algunos con adelantos, otros con el trabajo completo. Nadie llega con las manos vacías. La idea del periódico los seduce a todos. Los periodistas que llevan dentro afloran tras cada historia, tras cada noticia. Es emocionante saber que van a ser leídos, que su voz, conjugada con la voz del cotidiano, será escuchada a través de sus letras. |
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